Los platos de colores, los vasos resistentes y las fuentes que has usado en la terraza necesitan un descanso ordenado antes de que llegue el frío. Guardarlos bien evita roturas y algún que otro susto cuando vuelvas a sacarlos la próxima temporada, y de paso te ahorra tener que reponer piezas antes de tiempo.
Limpia y seca bien antes de guardar
Guardar piezas húmedas, aunque sea ligeramente, favorece la aparición de manchas y malos olores con el paso de los meses. Lava toda la vajilla a fondo y deja que se seque completamente al aire antes de meterla en cajas o en la parte más alta del armario. Revisa también los bordes y las asas, zonas donde suele quedar humedad escondida sin que se note a simple vista, sobre todo en piezas con relieve.
Separa por tipo de material
El cristal, la cerámica y el plástico no se comportan igual ante los golpes ni el peso. Agrupa las piezas según su material y evita mezclar lo más delicado con lo más resistente en la misma caja, así reduces el riesgo de que algo se rompa por el peso de otra pieza. Esta separación también facilita encontrar lo que buscas cuando vuelvas a sacar las cajas más adelante.
Usa protección entre piezas
Un trozo de tela, papel de cocina o incluso servilletas de tela entre plato y plato evita que se rocen y se rayen durante el almacenaje. En el caso de los vasos, guardarlos boca abajo sobre una superficie blanda ayuda a que no acumulen polvo por dentro. Para las piezas más grandes, como fuentes o bandejas, un paño enrollado entre ellas cumple la misma función y evita golpes al mover las cajas.
Aprovecha el espacio vertical del armario
Los organizadores para platos en vertical son un gran aliado para no apilar demasiadas piezas una encima de otra. Además de proteger la vajilla, ganas espacio y puedes ver de un vistazo qué tienes guardado sin tener que mover cajas enteras. Es una solución sencilla que aprovecha mucho mejor el hueco disponible en cualquier armario de cocina, por pequeño que sea.
Deja a mano lo que vas a seguir usando
No todo tiene que ir al fondo del armario. Guarda lo que asocias más al verano, como las piezas de colores vivos o las de exterior, y deja a mano lo que usas cada día, para no tener que rebuscar cada vez que pones la mesa. Así el cambio de temporada no complica la rutina diaria en la cocina, ni te hace perder tiempo cada mañana.
En LOOFTYS pensamos la vajilla para que dure temporada tras temporada, tanto guardada con cuidado como en la mesa de cada día, lista para cuando vuelva a tocarle su turno, año tras año.