Septiembre es un buen momento para hacer balance, sin necesidad de convertirlo en una lista de propósitos imposibles de cumplir.
Haz balance sin juzgarte
Revisar qué funcionó y qué no del verano, sin autocrítica excesiva, da una base mucho más útil que empezar de cero sin mirar atrás.
Fija 2-3 objetivos concretos, no una lista larga
Unos pocos objetivos realistas para el trimestre tienen muchas más probabilidades de cumplirse que una lista extensa de buenas intenciones.
Deja espacio para ajustar sobre la marcha
Un rumbo fijado con flexibilidad, revisable cada pocas semanas, funciona mejor que un plan rígido pensado para no cambiar nunca.
Empezar el curso con un rumbo claro pero flexible es la mejor preparación para las semanas que vienen.