El "síndrome postvacacional" no es solo pereza: es el choque entre un ritmo relajado y la vuelta a la exigencia diaria. Unos hábitos simples ayudan a suavizar ese choque.
No llenes el primer día de reuniones
Reservar el primer día para organizar el correo y las prioridades, en vez de saturarlo de reuniones, reduce mucho la sensación de agobio inicial.
Recupera el horario de sueño antes de volver
Igual que con los niños, el cuerpo adulto también necesita unos días de margen para volver a un horario de sueño de trabajo.
Empieza por tareas pequeñas y concretas
Terminar dos o tres tareas sencillas el primer día genera una sensación de control que ayuda a coger ritmo más rápido que intentar abarcarlo todo de golpe.
Volver con calma, no con prisa, es lo que realmente permite coger buen ritmo para las semanas siguientes.